El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, ha confirmado que los controles fronterizos continuarán después de la fecha prevista de finalización, el 15 de septiembre, sin un plazo fijo para su eliminación. Los controles, que se han implementado en varias fronteras interiores de la UE, incluyendo los cruces entre Alemania y Dinamarca y entre Alemania y Austria, tienen como objetivo reducir la migración irregular. Incluyen la facultad de la policía federal para rechazar a los solicitantes de asilo en las fronteras terrestres, una práctica que, según los críticos, es incompatible con la legislación de asilo de la UE.
El enfoque actual amplía las medidas introducidas por la predecesora de Dobrindt, Nancy Faeser, y se ha reforzado con personal adicional de la policía federal. En la frontera germano-danesa, los viajeros deben prever retrasos ocasionales en el tráfico y estar preparados para presentar una identificación. Para los ciudadanos de la UE, basta con un documento de identidad válido, pero las autoridades recomiendan tener la documentación preparada para agilizar el trámite. Estos controles se aplican con flexibilidad en cuanto a ubicación y horario, según las evaluaciones operativas.
Dudas jurídicas sobre el cumplimiento de las normas Schengen
Si bien Dobrindt argumenta que la política es necesaria hasta que la protección de las fronteras exteriores de la UE esté plenamente operativa, los expertos jurídicos cuestionan si las prórrogas cumplen las estrictas condiciones establecidas en el Código de Fronteras Schengen. El artículo 22 del código garantiza la libertad de circulación dentro del espacio Schengen sin controles rutinarios, con excepciones permitidas únicamente en circunstancias específicas y temporales.
Según el Artículo 25, los controles pueden restablecerse hasta por seis meses si existe una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior. Esto puede incluir oleadas migratorias excepcionales, pero estas medidas deben ser el último recurso y proporcionadas. El especialista en derecho migratorio Constantin Hruschka advierte que la situación actual no cumple estos criterios, calificando la continuación de los controles de "claramente ilegal". El profesor de derecho constitucional Winfried Kluth también señala "considerables dudas" sobre la base legal, citando una sentencia de marzo del Tribunal Administrativo de Baviera que declaró ilegales ciertos controles fronterizos entre Austria y Baviera.
Inacción de la UE y lagunas en su aplicación
A pesar de las sentencias judiciales, Bruselas ha mostrado poca resistencia. La Comisión Europea es responsable de supervisar el cumplimiento de los tratados de la UE, incluidas las normas de Schengen, pero no ha iniciado procedimientos de infracción contra Alemania ni contra otros Estados miembros que han mantenido controles fronterizos prolongados. Hruschka critica esta inacción, sugiriendo que consideraciones políticas, como la necesidad de evitar conflictos sobre la política migratoria, han influido en la reticencia de la Comisión a actuar.
Kluth señala que, sin una aplicación a nivel de la UE, los gobiernos nacionales no se enfrentan a consecuencias inmediatas por la continuación de prácticas consideradas ilegales por los tribunales nacionales. Si bien la Comisión podría imponer multas, hasta el momento se ha abstenido de hacerlo. Ambos expertos señalan que es improbable que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie sobre la legalidad de los controles fronterizos alemanes a menos que los tribunales nacionales remitan el asunto, algo que Kluth duda que ocurra dadas las interpretaciones judiciales actuales.
Contexto político y mensajes públicos
Dobrindt enmarca la política como parte de una estrategia más amplia para disuadir la migración irregular, afirmando que «quienes no puedan quedarse no deberían venir en primer lugar». Insiste en que los controles son temporales, pero su lenguaje indica que se mantendrán hasta que se implementen reformas migratorias más amplias de la UE, como la implementación del Sistema Europeo Común de Asilo (SEAS).
Los críticos argumentan que las medidas podrían normalizar los controles fronterizos dentro del espacio Schengen, socavando así uno de los principios fundamentales de la UE. Argumentan que la continuación de los controles sin pruebas claras de una amenaza presente y grave sienta un precedente para que otros Estados miembros sigan el ejemplo. Por ahora, los viajeros pueden esperar que los controles, y el debate sobre su legalidad, continúen mucho más allá de septiembre.
