Por primera vez en un cuarto de siglo, un canciller alemán inauguró la reunión anual de los 230 embajadores en Berlín. El canciller Friedrich Merz, a quien se le ha calificado cada vez más como el "canciller de Asuntos Exteriores" de Alemania, aprovechó la ocasión para subrayar que la política exterior es ahora inseparable de la estrategia económica y de seguridad de Alemania. La última vez que una reunión de este tipo contó con la participación directa de un canciller fue en el año 2000, cuando Gerhard Schröder se dirigió a la conferencia.
La comparecencia de Merz marcó un cambio decisivo. En su discurso, describió un orden mundial donde las premisas establecidas se están desmoronando y advirtió que Alemania ya no puede permitirse el lujo de verse protegida de las amenazas externas. Enfatizó que Alemania no es una isla, a pesar de estar rodeada geográficamente por aliados, y debe reconocer los desafíos que plantea la inestabilidad global.
El eje de las autocracias y las demandas de seguridad
Merz presentó un análisis esclarecedor de lo que denominó un nuevo conflicto sistémico. Por un lado, las democracias liberales; por el otro, un "eje de autocracias", liderado principalmente por China y Rusia, que desafía abiertamente los sistemas democráticos. Advirtió que Alemania se había vuelto complaciente al creer que las guerras y agresiones extranjeras no alcanzarían sus fronteras. Argumentó que esa mentalidad debe abandonarse.
Para Merz, fortalecer la preparación defensiva de Alemania no es solo un requisito nacional, sino también una obligación para con sus socios europeos. Como la economía más fuerte del continente, Alemania debe asumir la responsabilidad de garantizar la estabilidad europea. No se trata, enfatizó, de arrogancia, sino de la realidad geopolítica de la posición alemana. La defensa, el comercio y la diplomacia se entrelazan ahora más directamente que nunca.
Apoyo interno y crítica internacional
Aunque algunos críticos han acusado a Merz de centrarse demasiado en los asuntos internacionales en detrimento de las preocupaciones nacionales, su socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), ha acogido con satisfacción este enfoque. El portavoz de política exterior del SPD, Adis Ahmetovic, destacó la importancia de la coordinación directa entre el parlamento y la canciller ante los conflictos globales, calificando la cooperación de eficaz.
Sin embargo, los observadores internacionales señalan un desafío diferente. Wolfgang Ischinger, exembajador alemán en Estados Unidos y el Reino Unido, argumentó que la reputación global de Alemania se ve menos afectada por la inestabilidad y más por su reticencia a innovar y su falta de audacia. Si bien Alemania aún se percibe en el extranjero como un país próspero y estable, su falta de voluntad para adaptarse rápidamente podría debilitar su posición en un orden mundial cambiante.
El papel de Alemania en Europa y más allá
Merz insiste en que la política exterior ya no es dominio de unos pocos especialistas, sino la base de todas las demás áreas políticas, especialmente la económica. Para él, la preparación para la defensa, la seguridad comercial y las iniciativas diplomáticas persiguen el mismo objetivo estratégico: proteger la economía alemana, orientada a la exportación, y asegurar la fortaleza europea.
La mayor visibilidad de Alemania ya se ha hecho notar. Merz ha estado al lado de importantes líderes en la escena internacional, desde el presidente estadounidense Donald Trump hasta el presidente francés Emmanuel Macron, y sigue desempeñando un papel destacado en las negociaciones de la OTAN. Su gobierno también ha impulsado una mayor unidad europea en política exterior y de seguridad.
Ampliación de las alianzas globales con Brasil
La estrategia en evolución de Alemania no se limita a Europa y Norteamérica. En una reciente llamada telefónica, Merz y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, abordaron la profundización de la cooperación bilateral. Su conversación abarcó temas como comercio, política climática, transición energética y esfuerzos conjuntos para defender la democracia. Lula confirmó que Brasil será el país invitado a la Feria Industrial de Hannover de 2026, con más de 160 empresas representadas.
Ambos líderes expresaron su apoyo a la finalización del acuerdo comercial entre el MERCOSUR y la Unión Europea a finales de este año, un acuerdo diseñado para impulsar el comercio y reforzar la cooperación multilateral. También destacaron los compromisos compartidos para abordar el cambio climático, y Alemania confirmó su participación de alto nivel en la COP30, que se celebrará en Belém.
Diplomacia, intereses y el futuro de la defensa
Aunque Merz cambia su discurso hacia intereses pragmáticos, los diplomáticos alemanes insisten en que su misión principal permanece inalterada. La diplomacia siempre se ha centrado en representar los intereses nacionales, promoviendo al mismo tiempo la estabilidad y la cooperación. Lo que ha cambiado, según los observadores, es la frecuencia e intensidad de la intervención directa del propio canciller.
La preparación para la defensa de Alemania ocupa ahora un lugar central en su política exterior. Al combinar la estrategia económica, la cooperación medioambiental y el compromiso con la seguridad europea y global, Berlín se presenta como un estabilizador y un líder. Queda por ver si este enfoque renovado será suficiente para afrontar las crecientes presiones de un orden internacional fracturado, pero Alemania deja claro que pretende desempeñar un papel decisivo.
