Un año después de los mortíferos ataques de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que dejaron más de 1,200 muertos y más de 250 rehenes, las relaciones entre la Unión Europea e Israel se han vuelto cada vez más tensas. La respuesta europea inicial a los ataques fue de solidaridad con Israel, y la UE expresó su condena inequívoca y afirmó el derecho de Israel a defenderse. Sin embargo, a medida que continúa la ofensiva militar de Israel en Gaza, la unidad dentro de la UE sobre cómo abordar el conflicto se ha debilitado.
La solidaridad de la UE se resquebraja ante el debate sobre el alto el fuego
Inmediatamente después de los ataques, los líderes europeos mostraron un raro momento de unidad, al apoyar firmemente el derecho de Israel a la legítima defensa. Sin embargo, este apoyo comenzó a fracturarse a medida que la guerra se intensificaba. La cuestión de si pedir un alto el fuego total o pausas humanitarias temporales en las hostilidades ha dividido a los estados miembros de la UE. Países como Alemania y la República Checa se resistieron a los llamados a un alto el fuego, argumentando que socavaría el derecho de Israel a defenderse. En contraste, naciones como España e Irlanda presionaron para que se tomaran medidas inmediatas para detener la violencia, lo que refleja la creciente división dentro de la UE sobre cómo manejar el conflicto.
Al mismo tiempo, los dirigentes europeos, incluida la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, han expresado su preocupación por el creciente número de muertes de civiles en Gaza y por las continuas políticas de asentamiento de Israel en Cisjordania. La situación humanitaria ha atraído la atención mundial y muchos han pedido a Israel que ejerza moderación en sus acciones militares.
Preocupaciones humanitarias en Gaza y críticas europeas
La ofensiva terrestre israelí en Gaza ha tensado aún más las relaciones entre la UE e Israel. Según informes del Ministerio de Salud de Gaza, dirigido por Hamás, más de 41,000 personas han muerto como resultado del conflicto en curso. Mientras Israel sigue afirmando su derecho a atacar a Hamás, un grupo calificado de organización terrorista por la UE y otros países occidentales, el elevado número de víctimas civiles ha cambiado la opinión pública europea.
El responsable de la política exterior de la UE, Josep Borrell, ha destacado la catastrófica situación humanitaria en Gaza y ha pedido a Israel que preste mayor atención a la protección de los civiles. A pesar de estas preocupaciones, Israel se mantiene firme en su postura y afirma que Hamás utiliza a los civiles como escudos, lo que complica las operaciones militares en zonas densamente pobladas.
La respuesta europea al conflicto está dividida
Los dirigentes europeos se enfrentan ahora a las consecuencias a largo plazo del conflicto. Muchos critican las políticas de Israel, pero se muestran reacios a imponer sanciones más duras o a adoptar medidas más enérgicas. La UE impuso sanciones limitadas a los colonos israelíes en Cisjordania a principios de 2024, citando violaciones de los derechos humanos contra los palestinos, pero estas medidas no se han extendido al conflicto en general.
Alemania, que tradicionalmente ha apoyado firmemente a Israel, sigue desempeñando un papel importante en las negociaciones de la UE. Sin embargo, el creciente malestar público por la crisis humanitaria en Gaza ha hecho que el gobierno alemán sea cauteloso en su enfoque diplomático. El Ministro de Asuntos Exteriores Baerbock, si bien reafirmó el apoyo de Alemania a Israel, hizo hincapié en que la acción militar por sí sola no traerá la paz a la región.
Protestas y tensiones en curso en Europa
La guerra entre Israel y Hamás también ha afectado a las sociedades europeas, con frecuentes protestas a favor de Israel y de Palestina en las principales ciudades, en particular en Alemania y Francia. En Berlín, las manifestaciones en apoyo de ambos bandos del conflicto se han caracterizado por enfrentamientos entre manifestantes. Las manifestaciones a favor de Palestina, algunas de las cuales han incluido una retórica que niega el derecho de Israel a existir, han aumentado las preocupaciones por el aumento del antisemitismo en Europa.
La comunidad judía en Alemania, ya sensible al aumento de los incidentes antisemitas, ha informado de que se siente cada vez más insegura desde la escalada del conflicto. Los estudiantes y las instituciones judías se han enfrentado a amenazas y el número de delitos antisemitas ha aumentado considerablemente: solo en Berlín se denunciaron más de 370 casos durante el primer semestre de 2024.
Por otra parte, los palestinos en Alemania han expresado su frustración por lo que consideran una falta de empatía por parte del público y los medios de comunicación. Sienten que sus voces están siendo marginadas en el debate más amplio sobre el conflicto, lo que genera una sensación de alienación dentro del país.
El futuro de las relaciones entre la UE e Israel
Aunque la UE sigue defendiendo la solución de dos Estados como única solución viable al conflicto, esta postura parece cada vez más difícil de hacer realidad. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha rechazado reiteradamente la idea de un Estado palestino, y una mayoría del parlamento israelí se ha opuesto firmemente a la solución de dos Estados.
En el plano interno, la UE se enfrenta a retos a la hora de mantener una postura unificada. Algunos Estados miembros, entre ellos Irlanda y España, han reconocido la condición de Estado palestino, lo que complica aún más la estrategia de la UE. Al mismo tiempo, la UE sigue siendo el principal socio comercial de Israel, y los vínculos diplomáticos, en particular a través del Acuerdo de Asociación UE-Israel, proporcionan una importante influencia que el bloque aún no ha aprovechado plenamente.
De cara al futuro, es probable que la tensa relación entre la UE e Israel persista a menos que se logre un avance en el proceso de paz. Con los líderes europeos divididos e Israel manteniéndose firme en su estrategia militar, encontrar un camino a seguir que satisfaga a todas las partes parece cada vez más difícil.
